Tuma Intendente

domingo, 29 de mayo de 2011

FERNANDO LUGO: REELEGIR AL MENTIROSO

Enrique Vargas Peña

“Mentiroso, sa. 1.adj. Que tiene costumbre de mentir. U. t. c. s.” (…) “ 3. adj. Engañoso, aparente, fingido, falso. Bienes mentirosos”.

“Mentir.  1.intr. Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa. 2. intr. Inducir a error. Mentir a alguien los indicios, las esperanzas.3. tr. Fingir, aparentar.” (…) “4. tr desus.  Falsificar algo. 5. tr. Desus. Faltar a lo prometido, quebrantar un pacto”.

Las anteriores son las definiciones que el Diccionario de la Real Academia Española da a las palabras “mentiroso” y “mentir”.

El 29 de marzo de 2006, Fernando Lugo pronunció ante unas cincuenta mil personas un duro discurso, con el que galvanizó a una sociedad ofendida, contra las interpretaciones aviesas de nuestra Constitución realizadas con el fin de lograr objetivos políticos particulares.

Se refería, calificándolos de intenciones dictatoriales, a los pasos que el entonces presidente Nicanor Duarte Frutos estaba dando para buscar su reelección.

Radio Ñandutí puso el pasado viernes a disposición del público el audio del discurso, que se puede escuchar en http://bit.ly/mSq0Uw, recordación que es harto interesante y ayuda a guardar la memoria de las promesas por las que tantos paraguayos apoyamos a Fernando Lugo.

El 23 de agosto de 2006, el diario ABC publicó unas declaraciones más específicas de Lugo, en las que decía que “en la Constitución Nacional está expresado muy claramente cuál es el camino para una reforma de la Constitución, que pasa necesariamente por la convocatoria a una convención constituyente, para lo cual se precisa una mayoría absoluta de dos tercios de votos en cada Cámara. Esto significa… que cualquier otro camino sería ilegal”.

Y agregó que “en la marcha del 29 de marzo de este año quedó demostrado que la ciudadanía no se mantendrá indiferente y se unirá ante cualquier intento de atropello a la institucionalidad”.

Este material se puede leer en http://bit.ly/kJU2V6.

El jueves 14 de setiembre de 2006, el diario ABC volvió a publicar nuevas declaraciones que realizó Lugo contra la utilización de la enmienda constitucional como vía para obtener la autorización para competir por la reelección presidencial.

Decía entonces Lugo: “…la única vía para la reforma constitucional es el Congreso. El (Duarte Frutos) se va a otro capítulo de la Constitución, el de la enmienda, para buscar otra solución, y como dijo un señor, él se va a buscar galleta en una verdulería. Entonces, eso no significa una salida jurídica correcta”.

Quien quiera puede leer el material completo en http://bit.ly/lFtch9.

En fecha tan reciente como 2009, Lugo todavía decía, según se lee en la edición del 9 de octubre de ese año del mismo diario ABC, que “la ciudadanía se manifestó para expresar su desacuerdo en que se cambie la Constitución para favorecer el interés de una persona” y que como él había apoyado esa movilización “ahora no cambiará de posición para buscar lo mismo que en ese entonces cuestionaba”.

Este material se puede leer en http://bit.ly/jJVlXD.

Ahora sabemos, por confesión del propio Fernando Lugo en Alemania y por los esfuerzos que realizan a favor del continuismo los partidos marxistas de los que el Presidente es máximo coordinador y líder, que Lugo tiene la costumbre de decir o manifestar (en 2006) lo contrario de lo que sabe, cree o piensa (en 2011); que tiene la manía de inducir a hacernos creer que en 2006 defendía principios cuando ahora (2011) sabemos que buscaba lo mismo que Nicanor; que falta habitualmente a lo prometido, quebrantando sus pactos.

El discurso para justificar la repetición de las acciones de Nicanor lo resumió Aníbal Carrillo Iramaín (Tekojoja) en una muy didáctica conversación que mantuvo conmigo el viernes en la 9.70 AM: “Fernando Lugo” –dijo– “es el Arsenio Erico del Frente Guasu”; “es el que mejor puede garantizar la continuidad del proceso de cambios”.

Supuestamente, el Frente Guasu quiere una democracia participativa. Pero evita cuidadosamente explicar que la participación popular es directamente proporcional a la limitación del poder, que a mayor límite al poder, mayor participación popular existe y que restaurar la reelección, como existía en la Constitución de Stroessner, es remover uno de los límites al poder y, por tanto, reducir la capacidad del pueblo de participar en la gestión de sus asuntos para reemplazarlo por una especie de mesías “sin el que no será posible continuar el proceso”.

Un Arsenio Erico sin cuyo concurso el equipo no puede ganar partido alguno.

El buen doctor Carrillo Iramaín confesó, al final de la conversación, que espera que como consecuencia del “proceso de cambio” en el Paraguay del futuro la controversia política ya no sea entre “progresistas” y otros, sino “entre progresistas y más progresistas”.

Quedaron atrás los discursos, que ahora comprobamos eran para engañarnos, sobre el respeto a la Constitución y a la institucionalidad. Están en marcha acciones mucho más contundentes de las que ideó Nicanor que, con Partido Colorado y todo, es un mero aprendiz comparado a los marxistas. Los partidos marxistas liderados por Lugo impondrán a Paraguay la receta con la que Manuel Zelaya, en busca de la reelección, destruyó las instituciones de Honduras.

En base a los mismos argumentos con que Juan Carlos Mendonca justificó la intención de Duarte Frutos de imponer la reelección por la vía de la enmienda, el Frente Guasu quiere que olvidemos que “en la Constitución Nacional está expresado muy claramente cuál es el camino para una reforma de la Constitución, que pasa necesariamente por la convocatoria a una convención constituyente… Esto significa… que cualquier otro camino sería ilegal”.

Los mentirosos no tienen derecho a gobernar. El electorado y la opinión pública no deberían admitir que los mentirosos sigan engañándonos. Los chilenos dieron un ejemplo en 1989, votando contra la reelección que les proponía otro continuista consuetudinario, Augusto Pinochet. El Frente Guasu ya está tratando de mentirnos todavía más con la publicidad engañosa y fuera de tiempo que realiza sobre la enmienda que pretende, lo cual muestra de manera incontrovertible que la idea del respeto a la ley les interesa tanto como interesaba a los esbirros que quisieron eternizar a Nicanor Duarte Frutos y que no son muy distintos a ellos.